jueves, 11 de enero de 2018

FRANCISCO, el Papa de todos. Declaración de la Conferencia Episcopal Argentina

Francisco, el Papa de todos Los argentinos tenemos un enorme privilegio, hace ya casi cinco años un hermano nuestro ha sido elegido Papa, es decir, la máxima autoridad de la Iglesia en el mundo; para los cristianos, vicario de Cristo en la tierra. Desde aquel momento nuestro querido Papa Francisco adquirió en todos los países un prestigio y un apoyo crecientes, y hoy es en un referente global incuestionable para la inmensa mayoría de los cristianos y personas de buena voluntad. En nuestro país, gran parte de los medios de comunicación han puesto más la atención en hechos menores e incluso han identificado al Papa con determinadas figuras políticas o sociales. Algunos de ellos han sido claros afirmando que no representan ni pretenden representar al Papa ni a la Iglesia. Sin embargo, esta constante asociación ha generado muchas confusiones y justificado lamentables tergiversaciones de su figura y sus palabras que llegan incluso a la injuria y la difamación. La inmensa mayoría del pueblo argentino ama al Papa Francisco, no se deja confundir por quienes pretenden utilizarlo, sea pretendiendo representarlo, sea atribuyéndole posiciones imaginarias en función de sus propios intereses sectoriales. El pueblo sencillo quiere escuchar las enseñanzas del Santo Padre, y lo reconoce por su lenguaje claro y llano. Acompañar a los movimientos populares en su lucha por la tierra, techo y trabajo es una tarea que la Iglesia ha realizado siempre y que el propio Papa promueve abiertamente, invitándonos a prestar nuestras voces a las causas de los más débiles y excluidos. Esto no implica de ninguna manera que se le atribuyan a él sus posiciones o acciones, sean estas correctas o erróneas. Por ello, en vísperas a su próxima visita a los pueblos hermanos de Chile y Perú, queremos reiterar que el Papa Francisco se expresa en sus gestos y palabras de padre y pastor, y a través de los voceros formalmente designados por él. Nadie ha hablado ni puede hablar en nombre del Papa. Su aporte a la realidad de nuestro país hay que encontrarlo en su abundante magisterio y en sus actitudes como pastor, no en interpretaciones tendenciosas y parciales que sólo agrandan la división entre los argentinos. Deseamos ardientemente que el Papa Francisco sea valorado y escuchado como él se merece y como nos lo merecemos todos los argentinos. Que la Virgen de Luján nos ayude a construir como hermanos nuestra Patria Buenos Aires, 10 de enero de 2018 Comisión Ejecutiva Conferencia Episcopal Argentina

Clarin Miente

Clarín miente: Esta frase que acuñó alguna vez un ex presidente, de quien no se puede decir exactamente que era un prohombre, y que había sido socio del multimedio Clarin, cuando éste era "progre" y apañaba a cuanto terrorista, subversivo y supuesto revolucionario había por allí, cobra inusitado valor hoy. Al leer la interpretación que hizo Clarín de la declaración de la Conferencia Episcopal Argentina, pude comprobar que cínicamente desvía la atención de sus lectores a una lectura sesgada de las palabras de los Obispos. Clarin pone el acento en que la Iglesia se trató de despegar de los movimientos sociales y de los supuestos voceros del Papa. Es verdad, pero también es muy cierto el no menos duro párrafo que dedicaron los Obispos a los medios de comunicación del régimen: "En nuestro país, gran parte de los medios de comunicación han puesto más la atención en hechos menores e incluso han identificado al Papa con determinadas figuras políticas o sociales. Algunos de ellos han sido claros afirmando que no representan ni pretenden representar al Papa ni a la Iglesia. Sin embargo, esta constante asociación ha generado muchas confusiones y justificado lamentables tergiversaciones de su figura y sus palabras que llegan incluso a la injuria y la difamación". ¿Alguna duda Clarin y La Nación de lo que dicen los Obispos?

viernes, 17 de marzo de 2017

ME TIENEN CANSADO. (a manera de editorial)

Ya me tienen cansado. Me tienen cansado los corruptos que no pararon de robar en el gobierno anterior, pero también los funcionarios que piensan que llegan al poder para hacer negocios, sean personales o para las corporaciones a las que han pertenecido o siguen vinculados. Me tienen cansado los sindicalistas que se perpetúan en el poder y que cuando tuvieron que defender sus fuentes de trabajo negociaron con el poder para asegurarse beneficios económicos. Me tienen cansado los políticos que saltan de puesto en puesto, de candidatura en candidatura, y que nunca vuelven al llano a trabajar como cualquier ciudadano honesto. Me tienen cansado los medios de comunicación que hacen campaña para sus "candidatos afines" o para los que les pagan la mejor moneda. Me tienen cansado los que defienden el sistema financiero currupto, que le saca la sangre a la gente. Me tienen cansado los violentos, los piqueteros, los vagos que quieren vivir de planes sin trabajar, y también los políticos que alimentan esa vagancia o que se arrodillan ante las extorsiones. Me tienen cansado los políticos que quieren "urbanizar" las villas, pero que no son capaces de generar créditos pagables para los ciudadanos normales, haciendo pagar las prebendas que otorgan a los ciudadanos que pagan los impuestos (y electricidad, cloacas, agua corriente, etc.).Me tienen cansado los que no defienden la soberanía y creen que es lo mismo dar la vida por la Patria que hacer "buenos negocios". Me tienen cansado los sin Patria, los que no quieren generar trabajo argentino y que nos quieren reducir a una sociedad pastoril que importa todos los bienes. Me tienen cansado los que juraron por Dios y por la Patria y que fueron perjuros. Me tienen cansado los que usan a los niños como rehenes, escudados en sus derechos para privar a los pequeños de lo más importante: la educación. Me tienen cansado los que no hacen nada para terminar con los piquetes. Me tienen cansado los que todo lo justifican porque son de tal o cual partido, que alternativamente está en el poder, mientras que pretenden destrozar todo lo que hace o ha hecho el otro. Estoy muy cansado. Sólo me queda un grito: VIVA LA PATRIA!